miércoles, 19 de febrero de 2014

Educación para la tolerancia

La segunda raíz de la intolerancia es la tendencia absolutista de nuestras verdades. Probablemente sea un aspecto particular de lo anterior, o sea que es también un mecanismo de auto afirmación y defensa, pero en este caso interviene la dinámica del conocimiento que, al aceptar algo como verdadero excluye lo contrario como falso.

Por lo general la intolerancia va cargada de un rechazo marginal hacia lo que es considerado completamente diferente a otros, en ello se ven cargados todos sus prejuicios e inseguridades a lo que se opone verdadero para algunos, es entonces cuando se le añade la condición de "diferente" a todo aquello que no corresponde a su propia afirmación cultural. La desigualdad también marca subjetivamente su propia verdad contraria al concepto de igualdad; es decir que pretende dogmatizar una verdad en contraposición a la que se opone.


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