lunes, 7 de abril de 2014

Desigualdad



“Con la fortuna de Carlos Slim, según la revista Expansión, se podrían comprar 260 mil camas de hospital, más del triple de las 76 mil 420 que hay en la actualidad en la ciudad de México; alcanzaría para financiar un millón 903 mil 707 casas “tipo infonavit”, equivalente al total de hogares del Distrito Federal; se resolvería el problema de abasto de agua de 66 millones de mexicanos, o se podrían enviar a toda la población de Baja california Sur a estudiar una maestria a Harvard”[1]

La desigualdad económica a nivel nacional se han visto cada día más marcada y más hoy en día que las redes sociales juegan un papel fundamental para la visualización de lo que unos tiene, los que unos tienen de más o lo que unos no tienen.
Y no es que una persona, una familia no puedan tener dinero, habiéndoselo ganado con un trabajo y esfuerzo diario, pero cuando traspasa el nivel económico y se vuele una mentalidad es cuando toma rasgos que preocupan; no es fácil mantener un negocio, saberlo llevar y hacerlo crecer pero tampoco es fácil hacer de una persona una buen apersona y mantener el equilibrio.
“Otro factor tiene que ver con los valores culturales mexicanos…” en el texto del cual extraje esta frase hacer referencia a los valores de la familia en la cultura mexicana, pero en realidad creo que en el fondo tiene que ver más con el desapego, que generalizando, se le ha inculcado al mexicano hacia los demás miembros de su sociedad, los demás pobladores de su calle,  su colonia, delegación, etc son los miembros permanentes de su sociedad, y es justo éste desapego en que ha tomado más fuerza en los últimos a solo ver por las necesidades de los más cercanos y no por un bien en conjunto que redituaría en un bien personal y de los más cercanos del individuo.
Creo firmemente en que la educación dada de una manera en la que se incluya la superación personal sin dejar de lado que somos una sociedad y que siendo una sociedad se debe de crecer ya que en la actualidad nadie puede vivir como ermitaño sería una solución a lo que llamamos desigualdad, que podría ser visto como solo un concepto que ha ido creando el hombre a lo largo de la historia y que termina siendo reflejo de la incapacidad mental de aceptar lo que es diferente.





[1] Arreola, Los ricos y muy ricos, Revista Chamuco

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