Mi nombre es Hector y en
este artículo mencionaré acerca del desarrollo humano en el que se vive en el
municipio Villa Guerrero, Estado de México, que se encuentra al sur de la
capital toluqueña y, a las faldas del majestuoso nevado de Toluca.
Es un claro
ejemplo del desarrollo humano, ya que entre sus habitantes hay una gran
variedad de familias en donde unas viven cómodamente y otras en precariamente,
es ahí donde seminaristas misioneros de Guadalupe realizamos nuestro campo
misión. Al llegar ahí por primera vez te quedas estupefacto de ver como los
niños de 12 años, o hasta más pequeños dejan de estudiar por ir a trabajar en
la floricultura, ya que es el principal generador de empleos.
Es frustrante ver
como niños que pueden ser unos profesionales que tienen ideales de ser grandes,
sus sueños se ven interrumpidos por ir a sostener a su familia de hasta diez
integrantes, pero también ves otras perspectivas de personas que van de
“mojados” (como le dicen ellos a los inmigrantes) al país vecino de Estados unidos, trabajan alrededor de cinco o diez años y luego regresan para construir
una casa cómoda y una familia, abrir un negocio y en ocasiones mandar a sus
hijos a algún poblado para que puedan seguir estudiando.
En esa comunidad solo
hay educación básica, la educación media superior (preparatoria) está muy lejos
de ahí en otro municipio o poblado. Ves como las personas que estuvieron
trabajando en otro lugar tienen una mejor calidad de vida, mientras que las que
se quedan a vivir ahí y se mantienen de la flor, son las que viven muy
humildes.
Experiencia de campo-misión de Sem. Hector Oswaldo

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